Lunes 10 de junio de 2013

A UN AÑO DE LA LEY DE IDENTIDAD DE GENERO

“Conseguir un trabajo continúa siendo un problema”

El 9 de mayo del 2012 se votó la ley que permite que las personas travestis, transexuales y transgéneros, por medio de un trámite administrativo, sean reconocidas legalmente con la identidad que elijan. No se requiere diagnósticos psiquiátricos ni operaciones de adecuación corporal para el acceso a este derecho. Pero la igualdad ante la ley no se verifica en la vida de cientas de personas trans que no pueden obtener un trabajo estable, así como tampoco acceden al derecho de una salud integral.

Tomás es un joven trans que vive hace un año en la Capital Federal y aún no logra encontrar un empleo estable. Para él la ley de Identidad de Género sirvió para que se hiciera más visible que los trans son personas con derechos. Pero sostiene que “conseguir un trabajo y acceder a una salud integral continúa siendo un problema”. Buscó trabajo ocultando su identidad trans, “conseguí laburos en condiciones deplorables, en negro. En una parrilla me tomaron para lavar platos, pero el cocinero era un homofóbico, que un día me empezó a perseguir llamándome ‘Tomasita’ y preguntándome por qué no me cambiaba en el vestuario de hombres. Renuncié”. Después buscó trabajos administrativos, lo llamaron de varios call centers en donde además de sufrir lo mismo que todos los jóvenes: largas horas de trabajo en negro y mal pago; cuando le realizaban los exámenes pre-ocupacionales psicofísicos, lo despedían porque “no daba con el perfil psicológico que la empresa buscaba, pero no me decían qué esperaban de mí. Es fácil suponer que lo que no buscan es mi perfil trans que continúa estigmatizado y patologizado”. Buscó trabajo con su identidad biológica “tampoco resultó. Ocurre que por más que intenté fingir modales femeninos, mi cuerpo es masculino al igual que mis expresiones. Me terminaban echando”. Tomás habló con amigos, conocidos, compañeros de estudios, hizo un “estudio” de cómo buscar trabajo y “aún con la ley de identidad los prejuicios de que los trans somos enfermos persiste. De por sí, a los jóvenes nos cuesta conseguir trabajo, y cuando lo hacemos son precarios. Pero cuando encima de joven y estudiante sin experiencia laboral, sos trans, se empeoran las cosas, sos más vulnerable. Quedamos expuestos a los acosos sexuales, como me pasó en la parrilla, o que directamente no pases los psicofísicos. Es muy frustrante”. En el Estado trabajan varias personas trans, “pero todos son militantes kirchneristas. Es tan cínico el discurso k sobre la década ganada que intentan subsanarlo con una asignación de tan solo $350”.

Los sindicatos deben ponerse a la cabeza de movilizar al conjunto de los trabajadores para exigir trabajo para todos y que las personas trans logren tener las mismas posibilidades para conseguir empleo. Pero los sindicatos continúan estando en manos de burócratas que jamás han peleado por estos derechos. Por eso desde el PTS seguimos peleando por conquistar sindicatos sin burócratas, como único modo de dar una pelea real contra la desocupación y el trabajo precario que azota a los jóvenes, mujeres y personas lgtbi.