Política

OPINIÓN

Las campañas patronales: hombres huecos, silencio, miedo y hologramas

La campaña electoral de Cambiemos, CFK, Massa y Randazzo muestran de cuerpo entero lo insustancial de sus propuestas.

Sábado 5 de agosto | Edición del día

“Para ellos, una frase vale dos ideas. Para ellos, no es nada lo que no es grande, sublime, esplendido, inmenso, atroz, excelso; lo vulgar, lo prosaico, lo real, como Dios lo ha hecho, empezando por nosotros, es como si no existiese” (Juan Bautista Alberdi)

De esta manera Juan Bautista Alberdi, un lúcido pensador del liberalismo argentino, caracterizaba en el Siglo XIX a los antepasados mitristas de la derecha empresaria de Cambiemos.

Aunque más allá del gusto heredado por las palabras huecas, los gentiles próceres de los CEO de la Fundación Pensar no dirían burradas como la expresada por Horacio Rodríguez Larreta sobre la inexistente lucha entre los hombres y los dinosaurios. Quizás, vaya uno a saber a ciencia cierta.

Jaime Durán Barba y Marcos Peña, hijo dilecto de la familia Braun Menéndez, fusiladores de obreros en la Patagonia Trágica, han ordenado a la tropa hacer una campaña que no toque ningún punto central de la crisis social y económica, que se evite cualquier tipo de tema confrontativo de realidades e ideas y que se digan lugares comunes y frases hechas y de tono optimista, como receta proselitista.

Cambiemos quiere esquivar así una pelea electoral que se centre en los efectos del ajuste en la realidad, en ocultar sus planes de guerra contra la clase trabajadora y el pueblo pobre, que desnude aún más el carácter de un gobierno de ricachones. Nada de hablar temas espinosos como el aborto o los despidos.

Intentan silenciar, al grito poco verosímil de un Mauricio Macri que exclama “¡No lo puedo creer!”, como queja, el enorme descontento social. Y para hacerlos tragables, apelando a las caritas de catequista de Mariu Vidal, quien tras un manto de bondad esconde su responsabilidad mandando a reprimir a las leonas de PepsiCo con la Policía Bonaerense (la mafia que apaña mientras dice que la combate).

A su vera se encuentran La Nación y Clarín, junto a Lilita Carrió, otorgándole el don del republicanismo y pureza institucional a las intenciones de Cambiemos. Como diría otro prócer argentino, Domingo Faustino Sarmiento, la República es para esta gente la democracia de las vacas y los banqueros, democracia de los CEO y los sojeros, podríamos parafrasear, como se vio en la Sociedad Rural.

El relato, moderado, y silencio de radio

Frente a la evasión macrista de la realidad, se presenta como alternativa discursiva de campaña el silencio de radio de Cristina Fernández de Kirchner, el tono moderado de los spots, la negación de toda responsabilidad en los casos de corrupción que se les achaca, la ausencia completa en su perspectiva de los trabajadores y sus luchas, reemplazados por las demandas de los pequeños y medianos empresarios.

Un peronismo de pymes y profesionales de Palermo cuya elocuencia consiste en usar el efecto comparativo de la precarización laboral y las represiones a los trabajadores en la década K, con la vulgaridad y la prepotencia de pantalones chupines, camisas azul eléctrico y mocasines en punta de la derecha macrista.

CFK pareciera estar haciendo caso a dos dichos de Juan Domingo Perón, quien planteaba que la ventaja del peronismo radicaba no en sus aciertos sino en que los otros son peores. Trabajo precario versus despidos, Sergio Berni versus Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, César Milani versus el 2x1, Lear versus PepsiCo, es la herencia a reivindicar de doce años de "proyecto nacional y popular".

El segundo dicho es el que sostiene que el éxito de Dios, es que aparece poco. Casi sin mostrarse y dejando tranquilo al macrismo en la tarea de equivocarse, CFK encabeza hoy las intenciones de votos. Y esconde detrás de su su silencio, diluidos en las tribunas ciudadanas, al pejotismo y los intendentes del conurbano, con valores y métodos más similares a los de la mazorca rosista que al progresismo centroizquierdista.

La campaña del miedo

Sergio Massa y Margarita Stolbizer intentan traducir por derecha un discurso ciudadano para los decepcionados del macrismo.“Vamos a ponerle límites al Gobierno y hacerlo retroceder las veces que sea necesario, en defensa del bolsillo de la gente”, aseguró Massa en Almirante Brown. Otro argumento esgrimido por 1País, en boca de su espadachín económico Roberto Lavagna, es que la política económica del macrismo se asemeja al modelo de Martínez de Hoz y la dictadura genocida.

Gracias por el aviso, pero la izquierda lo advirtió y se enfrentó junto a los trabajadores a su política. Pero el Frente Renovador y Stolbizer acompañaron todas y cada una de las leyes fundamentales del macrismo, incluyendo el pago a los fondos buitres. Si se trataba de la política de Martinez de Hoz ¿por qué han sido sus cómplices y tardaron tanto en salir a denunciarla?

Como refuerzo Massa convocó a Rudolph Giuliani, el republicano padre de la “tolerancia cero”, que le da al hombre de Tigre chapa de manodurista, el perfil de campaña con el que pretende hacerle más daño a Vidal: “Lo que buscamos es generar en la sociedad la idea de que, más allá de que nos quieran entretener con otros temas, nuestro equipo y nuestra propuesta está planteada sobre dos objetivos muy concretos. Queremos que los argentinos vivan sin miedo: sin miedo a salir a la calle y sin miedo a no llegar a fin de mes”, sostuvo en la misma tribuna de Almirante Brown.

La campaña del miedo que llegue al sentido común del nuevo rico del conurbano, para que desparrame como mana la idea de que el enemigo es el pibe pobre y no quienes saquean la Nación y destruyen los derechos populares.

Holograma

Para llamar la atención, el candidato de Cumplir encabezará un acto en Mar del Plata con un grupo de unos 300 de jóvenes, al mismo tiempo, Randazzo “estará” en La Matanza frente a 350 personas. Para ello recurrirá a una técnica que le permita presentarse simultáneamente como un holograma.

Florencio Randazzo, el padre de la supuesta “revolución ferroviaria” que se presentó sobre los cadáveres de la masacre social de Once, parece caído en desgracia, llevándose puesto al Movimiento Evita, y ve alejarse cada vez más el objetivo de arrastrar tras suyo una corriente fuerte de votos peronistas y de kirchneristas desencantados y se asemeja a un holograma borroso del pejotismo.

Mejor imagen, imposible.

La contracara de una campaña insustancial de los partidos patronales es la del Frente de Izquierda, que pone en el centro la demandas de los trabajadores y una salida anticapitalista.








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